El miércoles 14, Alemania registró un crecimiento negativo del PIB con una contracción simbólica del 0.1% en el segundo trimestre de 2019 en comparación con el primer trimestre.

La noticia no es sorprendente, ya que la economía alemana se ha mantenido esencialmente inmóvil durante el año pasado. Muchos analistas creen que el país puede estar dirigiéndose a una recesión.