Según el presidente del Banco Nacional de Suiza, es importante que Suiza mantenga su propia moneda, incluso si se convierte en una moneda estable en el futuro:

"Mientras los precios, salarios y préstamos se fijen en francos suizos, el BNS puede influir en los incentivos para los ahorradores y prestatarios a través de su política monetaria y, por lo tanto, garantizar la estabilidad de precios a mediano plazo".

También expresó preocupación acerca de cómo una adopción masiva de otras monedas podría afectar el control del gobierno sobre los asuntos económicos:

“Dependiendo del nivel de aceptación de Libra y de la referencia del euro en su canasta de reserva, podría reducir el control del BCE sobre el euro, afectar el mecanismo de transmisión de la política monetaria al afectar la posición de liquidez de los bancos de la zona del euro y socavar el papel internacional de la moneda única, por ejemplo, reduciendo la demanda de la misma.”, señaló el ejecutivo.