El gobierno de Khyber Pakhtunkhwa (KP), una de las cuatro provincias de Pakistán, anunció el lanzamiento de dos granjas mineras de Bitcoin de propiedad estatal la semana pasada.

La novedad marca uno de los primeros casos en que un gobierno utiliza sus propios fondos para extraer (y obtener ganancias) Bitcoin. Ziaullah Bangash, asesor del ministro principal de tecnología de la información del PK, dijo que el parlamento provincial había aprobado un proyecto de ley que apoyaba estas operaciones. También se aprobó un certificado de no objeción por separado, que permite a las personas emitir sus propias criptomonedas sin preocuparse por la falta de claridad legal.

La postura de Pakistán sobre Bitcoin es similar a la de otros países que tuvieron que ser creativos para buscar soluciones a sus problemas financieros, ya sea para crear nuevas fuentes de ingresos o para eludir las sanciones.

Recurrir a la minería de Bitcoin como fuente de ingresos y crecimiento económico no es del todo sin precedentes. El año pasado, el gobierno central de Irán dijo que compraría Bitcoin a los mineros del país para financiar las importaciones y facilitar el comercio. En ambos casos, estos gobiernos están aprovechando una ventana que puede transformar sus economías y la vida de sus ciudadanos, brindando seguridad y prosperidad a través de la tecnología.