Con la interrupción del modelo de aprendizaje tradicional esta primavera, muchos estudiantes, de todo el mundo, han sido retirados de sus aulas, y la situación puede permanecer indefinidamente de esta manera, gracias a la propagación global del coronavirus (COVID-19).

La pandemia, que cerró las escuelas en todo el mundo, los obligó a adoptar medidas de distancia social, colocando barreras entre los estudiantes y sus maestros.

Como resultado, muchas escuelas están adoptando métodos de aprendizaje en línea, conectando instructores y estudiantes a través de chats en línea, planes de lecciones y aplicaciones interactivas.

El bloqueo obliga a muchos maestros y estudiantes a adaptarse a las nuevas tecnologías, mientras que las escuelas y los distritos se ven obligados a lidiar con dificultades de hardware y acceso desigual a Internet. En general, este nuevo período muestra que la educación puede continuar fuera del aula tradicional y que parte de la población ya puede hacerlo.

Certificados descentralizados

Mucho más que simplemente asistir a clases en la pantalla pequeña, la tecnología blockchain también puede ayudar a construir una transcripción de estudiante verificada en cadena. Imagínese si el certificado de finalización fuera descentralizado, como propiedad digital de un estudiante, eso podría verificarse fácilmente. Esto se aplica a varios documentos, como diplomas educativos, certificados, credenciales en instituciones, talleres, clases en línea y otros escenarios de aprendizaje.

Todos los cursos y calificaciones que recibe el estudiante, desde micro cursos en el trabajo hasta módulos de pregrado, registrados en una sola historia inmutable, fácilmente accesible y verificable.

Esta idea no es nueva, pero el concepto puede ganar un espacio significativo después del coronavirus. En una universidad surcoreana, esto ya ha sucedido. Los certificados de graduación se emiten en blockchain, como una alternativa a los tradicionales debido a la cuarentena.

Aquí en CapBlog, ya habíamos fallado con los planes de Cataluña de adoptar una identidad digital, basada en un proyecto llamado IdentiCAT. Sin lugar a dudas, si esto se logra, el siguiente paso puede ser incluir la historia del estudiante con la descripción del perfil del estudiante, incluyendo también sus certificaciones educativas, multas, recortes de costos y procesos de facilitación que antes eran impensables.