Durante este octubre, los manifestantes salieron a las calles de varias ciudades, entre ellas:

  • Cataluña / España
  • Líbano
  • Iraq
  • Argentina
  • Colombia
  • Ecuador
  • Países Bajos
  • Turquía
  • Hong Kong
  • Francia
  • Chile
  • Perú
  • Reino Unido
  • Indonesia
  • Egipto
  • Sudán
  • Haití
  • Israel

Los motivos varían. En Indonesia hubo protestas contra leyes penales muy estrictas. En los Países Bajos, los agricultores quieren más libertad para administrar sus granjas. En Francia, los trabajadores conocidos como chalecos amarillos no están contentos con el gobierno. En Haití, están en contra de la austeridad que llevó a la contención de alimentos, petróleo y energía. En el Líbano, contra la corrupción gubernamental. En Irak, quieren la caída del primer ministro. En Israel, el foco es la falta de acción policial en caso de violencia contra los árabes israelíes. En Chile, la población está en contra del aumento de los precios de los boletos de transporte público y la creciente desigualdad.

Si bien todos los eventos parecen desconectados, todos tienen una cosa en común: la revuelta contra sus respectivos gobiernos en todas partes del mundo. Algunas de estas protestas pueden incluso tener beneficios a largo plazo, pero a corto plazo son caras y este precio se refleja en sus respectivas monedas.