La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha categorizado oficialmente el brote de coronavirus como una pandemia mundial y ha llevado el pánico a los mercados.

La oficialización de la pandemia aumenta el riesgo de movilidad y el aumento del número de zonas restringidas y en cuarentena, lo que empeora aún más las preocupaciones sobre la demanda y los canales de producción. Como resultado, los inversores redoblaron su atención a las medidas inmediatas de las autoridades para contener el daño.