Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia el domingo. La tensión política en el país creció enormemente después de las elecciones del 20 de octubre por presunto fraude electoral.

El resultado oficial mostró la victoria de Morales, con aproximadamente el 47% de los votos y un margen de más de diez puntos porcentuales en comparación con el segundo lugar, lo que resultó en la reelección en la primera ronda. Sin embargo, el resultado fue impugnado por la oposición. En ese momento, Morales afirmó que su gobierno fue víctima de un golpe de estado. Poco después, la OEA auditó y confirmó que las elecciones del 20 de octubre habían sido manipuladas.